sábado, 22 de abril de 2017

TRATADO 8 DEL LAZARILLO DE TORMES

  Un día, tuve unos conflictos en mi ciudad. y decicí marcharme a Sevilla con mi mujer para vivir mejor y poder formar allí una familia.
  Días depués pusimos rumbo a Sevilla. Allí tuvimos nuestro deseado y apreciado hijo, Anton.
  Todo parecía ir bien hasta que un día tenemos una conversación:
   - Lázaro, ¿cuándo piensas buscar trabajo? Ya se nos está acabando el presupuesto.- Dijo mi mujer.
   - No hay trabajo, y si lo hubiera tampoco trabajaría, quiero pasar tiempo con mi hijo. - Respondí.
   - Pero apenas tenemos dinero para comer y mantenernos. Si no buscas trabajo cogeré a mi hijo y me buscaré la vida yo sola.
   - Pues vete, no te quiero ver más.- Contesté yo.
  Y así, es como acaba nuestra relación.
  Me quedé solo y sin trabajo, por lo tanto no tenía dinero y pedía limosna por las calles del centro de Sevilla. Me planteé de nuevo tener un amo, mi octavo amo, por lo que me fui en busca de uno.
  Al cabo de un tiempo, encontré a un herrero como amo y hablé con él:
   - Bunos días, no tengo trabajo y apenas dinero para comer. ¿Querría usted ser mi amo? Le ayudaré y le harélo que usted me pida.
   - Está bien,  además me vendría bien un ayudante en la herrería.
  Este amo me trataba bien, me daba de comer y además me compró ropa nueva.
  Yo trabajaba en la herrería, y un día entraron unos ladrones a robarme, pero no me escondí, al revés, saqué las garras y peleé contra ellos.
  El herrero me lo agradeció dándome una casa nueva y un trabajo. Con este amo duró el resto de su vida.

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